Una reivindicación común, no una disputa política

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Manuel Carrasco Catedrático de Organización y Administración de Empresas (UHU)

Como onubense (bonariego, más concretamente), y catedrático de Organización de Empresas de nuestra Universidad de Huelva (ya jubilado), no me resisto a poner de manifiesto el paralelismo que existe entre el caso, o la situación que aquí nos ocupa, y la que vivimos los onubenses en el año 1988 como consecuencia de la petición de Centros Universitarios para nuestra provincia.

En aquella ocasión, los onubenses pedíamos algo tan normal como que nuestros hijos pudieran cursar algunos estudios universitarios en Huelva. Ahora pedimos algo tan sencillo como que una parte del agua superficial que nos sobra en la Cuenca Hidrográfica del Guadiana nos la trasvasen a la comarca del Condado, perteneciente a la Cuenca Hidrográfica del Guadalquivir. En esta zona, disponer de ese agua es vital para el mantenimiento de una actividad agrícola que crea la mayor parte de la riqueza y el empleo de la misma.

“Nuestros políticos están más preocupados por erosionar al rival que por emprender soluciones”

Y no me resisto, porque ambos casos son ejemplos palpables y evidentes de la irresponsabilidad y sumisión de los políticos onubenses, que les lleva a anteponer los intereses de sus propios partidos, o a escudarse en normas legales pensadas para otras situaciones y dictadas por políticos o poderes territoriales más poderosos, antes que a atender y defender, de verdad, las reivindicaciones y necesidades de sus representados, por muy justas, urgentes, vitales y sencillas que sean.

No olvidemos, por ejemplo, que la oposición política de todos los partidos y diputados catalanes al trasvase Ebro-Segura, dictó en su día la norma que prohibía o dificultaba los trasvases entre cuencas. Así pues, e independientemente de que podamos hablar o no de falta de solidaridad, los catalanes consiguieron que, en una situación conflictiva de disputa por el agua del Ebro, sus intereses se impusieran a los de Valencia o Murcia.

Sin embargo, aquí y ahora, nuestros políticos andaluces y, sobre todo onubenses, son incapaces de conseguir que en nuestra provincia se lleve a cabo, con la celeridad que la situación requiere, una transferencia de 15 hm3 de agua. Cuando, que yo sepa, no se opone nadie y no generará ningún conflicto, ya que la cuenca cedente es claramente excedentaria.

Aquí nuestros políticos, autonómicos y estatales, están más preocupados por erosionar al rival (“nosotros ya hemos hecho nuestros deberes”, dicen unos porque aprobaron El Plan Especial de Ordenación de los Regadíos de la Corona Norte de Doñana, mientras que los otros responden con las inversiones en la compra de Los Mimbrales o en la presa de Alcolea), que en emprender conjuntamente, y a los niveles que sean necesarios, las actuaciones y presiones necesarias que solucionen este grave problema para la economía del Condado y de la provincia.

Fuente Revista Plataforma regadíos condado

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