¿Refugiados o re-fugitivos?

ROCIO CORONEL

ROCIO CORONEL

“Persona que, a consecuencia de guerras, revoluciones o persecuciones políticas, se ve obligada a buscar refugio fuera de su país.” Así define el diccionario de la Real Academia Española el término “refugiado, da”. Por ello, con la crisis de los refugiados, la Comisión Europea pide a España que acoja a 14.931 de los 120.000 que han llegado a Grecia, Italia y Hungría, por detrás de Alemania (31.443) y Francia (24.031).

Ante dicha crisis, cabe también mencionar, que el pasado 14 de septiembre, Hungría selló su frontera y solo tramitará peticiones de asilo a ciudadanos de zonas de conflicto con documentación en los puntos de entradas oficiales. Y ayer, 15 de septiembre, se aplicó una legislación que establece penas de 3 años de cárcel por entrar ilegalmente, y 5 años por dañar la alambrada. Y ante las múltiples críticas, Hungría argumenta que “España sabe bien lo que es una valla”.

A esta respuesta, que no debería pillar por sorpresa a los españoles, habría que añadir la pérdida de memoria que al parecer padecemos, al no recordar, por ejemplo, “cuando los refugiados éramos nosotros” como ha publicado Jaime Rubio Hancock en “El País”. Cuando la Guerra Civil Española (1936-1939) y la inmediata posguerra provocaron el exilio republicano español, debido a motivos ideológicos, políticos o por temor a las represalias, siendo los principales países de destino: Francia, México y Argentina. Y aunque con la Transición Española y la instauración de la democracia se logró el regreso paulatino de muchas personas en la década de 1940, el exilio republicano “permanente” quedó constituido por 220.000 personas.

No obstante, mientras en otros países europeos, los gobiernos y la ciudadanía llevan meses volcados con los refugiados, la respuesta española había sido mínima. En primer lugar, porque el ejecutivo se negó a asumir la cuota de acogida española, afectado por los recortes, que no se han solventado con la rapidez necesaria. Esta falta de actividad, sumada a nuestra “consentida demencia” y a los 4.067.955 parados recogidos en agosto (según el Instituto Nacional de Estadística) han dividido a la sociedad española en dos, y aunque muchos no están de acuerdo con el asilo, la última encuesta del CIS refleja que el 77’8% de los españoles apoya la acogida de refugiados.

46188812--644x362            Aún así, imágenes de cientos de refugiados agolpados en Budapest o barcas neumáticas, o la de Aylan (sirio de 3 años ahogado); y vídeos como el de un joven sirio alegando que no tienen más remedio que emigrar a Europa aunque no es lo que realmente quieren, ha transformado la preocupación de una sociedad en la que hay que destacar que no se han registrado ataques xenófobos, a diferencia, por ejemplo, de Alemania. Ofrecer plazas para los refugiados y exigir al ejecutivo un plan, ha sido la respuesta de algunos gobiernos regionales y municipales:

  • Crear una red de ciudades que acojan a los refugiados, por Ada Colau, alcaldesa de Barcelona. Esta propuesta ha sido bien recibida por Madrid, Oviedo, A Coruña, Málaga o Alicante, entre otras ciudades que han confirmado su participación.
  • Aprobar una partida de 10 millones de euros para un plan de apoyo integral de acogida a refugiados, buscando la protección “integral”, “soluciones habitacionales” y apoyo escolar, psicológico y burocrático. (Ayuntamiento de Madrid).
  • Valencia ofrecerá, de acuerdo con el ayuntamiento, instalaciones públicas, como centros de acogida. (Vicepresidenta valenciana Mónica Oltra)

image55f019db4fa7d8.00257887            Por último, cabría destacar a los numerosos “voluntarios anónimos” que le dan un toque de humildad y humanidad a la situación que estamos viviendo, frente a acciones como las de Petra Laszlo (periodista húngara que pateó a refugiados que huían de la policía).

 

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