¿Playa o montaña?

miss manolos

“En la Plaza de las Monjas una paloma me ha dicho que esta noche me esperabas y me ha puesto nerviosito. Porque se que has descubierto que mis versos van contigo”. Déjame que sea. Manuel Carrasco.

Siendo sincera, no penseis que estoy loca, a mí las palomas no me dicen nada, y la verdad es que Manuel Carrasco, me dice menos, lo único cierto es que la Plaza de las Monjas se ha convertido en mi terracita este verano. Este año, mi familia y yo, lejos de plantearnos la disyuntiva de “playa o montaña”, ya que hubiésemos apostado por la playa, por la simple razón que la casa de veraneo de la familia materna está allí, hemos tomado la decisión de quedarnos en la ciudad. Toda una aventura que aún no sé como va a terminar.

imagesCAPWJUMYAsí que después de estar viviendo en ella 16 años, y preguntarme que ocurría en sus calles en los meses de verano, nos hemos propuesto descubrirla. Creí que sería difícil de superar la experiencia de la playa, pero no creáis, con la peque en la guarde y la mayor de campamento unos días, el mes de Julio no va nada mal. Exceptuando la franja horaria en la que la ciudad cobra similitud con Chernóbil, momento ideal para jugar al Candy Crush compulsivamente, cuánta paz!. Todo lo contrario que nuestras visitas de fin de semanas a la playa. Pasamos del aquínohayniDios al nocabiamosencasaypariolaabuela en tan sólo 15 minutos.

A falta de piscina, el momento chapuzón se ha trasladado al plato de ducha, bajo vigilancia constante por miedo al resbalón, con la consecuencia de que todas las tardes celebramos la fiesta del agua en el cuarto de baño.

Después de que la radioactividad se va disipando, la ciudad va tomando vida. Salimos a pasear, recados y a última hora, casi cayendo la noche, voy buscando una terracita para tomar algo. Es el mejor momento del día. Claro está que las niñas, con menos actividad física que de costumbre, sumada a la siesta, es la hora en la que su nivel de batería está al 100%. Y la única manera de bajarlo es mediante carreras, gritos, alguna llorera… Y el momento que para ti se presentaba ideal, se va torciendo con tanta llamada de atención y la única forma que se me ocurre de mejorarlo es pidiendo otra Cruzcampo al camarero.

Lo que no me podría imaginar es que la decisión de pasar las vacaciones de verano en la ciudad, me hiciera cambiar el vestuario casi al completo, cosa que no me ha costado nada como comprenderéis. Mi aliada perfecta está siendo las faldas y vestidos. Que gran descubrimiento para una  mujer con curvas como yo!! Yo soy muy de pantalón en cualquier época del año. Es por ello que cuando mas apretaba la calor me iba la playita, y allí pasaba los días en bañador y pareo. Pero la decisión trascendental de este año ha hecho que redescubriera mi cuerpo aceptando prendas que me sientan bien, son cómodas y muy frescas, dejando de lado durante un tiempo la colección de pantalones pitillos, prohibitivos para esta época. El último que me puse me los tuve que quitar como un traje de buzo.

Esto, además de mi descubrimiento, es totalmente tendencia. Claro está que también lo son los mini shorts vaqueros. Pero de mi para ustedes, si me veis por la calle con uno de esos puesto os doy permiso para que llaméis a la López Ibor pidiendo un ingreso inmediato.

Bueno chicas, este mes de Julio está ya medio digerido, y ya vamos atisbando en el horizonte un mes de Agosto, no menos caluroso. Tengo pensada una pequeña escapada de adultos en ese mes, ya contaré mas, lo que pondrá un broche final a estas vacaciones de verano, donde las faldas dejarán su reinado y comenzará el de los pitillos de batalla. Sobreviviré!! ;)

Pronto más.

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