LA COLUMNA DE JUAN BOT

LA COLUMNA DE JUAN BOTLas cooperativas y la economía platónica

Es sabido el conjunto de problema que atañen a las empresas en estos momentos de crisis mundial, pero desde estas líneas vemos de interés dar una visión al modelo económico más significativo de Bonares: la cooperativa.
Según el segundo Pacto Social de 2006 ya se señalaba una serie de obstáculos en la economía social como la atomización productiva, problemas de gestión a causa de una debilidad negociadora, necesidad de una mayor cohesión y además de competencia empresarial. Además se señalaba la necesidad de cuidar la generación de empleo de calidad. En definitiva, problemas que son derivados de las características propias de estas organizaciones y que desde su concepción han venido arropadas de un idealismo que, si bien fueron en su momento fueron verdaderos mezesis (participación que lo sensible tiene de lo ideal), con el tiempo parece necesario una revisión más ligado a resolver problemas, más ligado a lo material.
Frente a la idea de la necesidad de afrontar retos conjuntos, entre todos los socios, objetivos concretos como el de repetir siempre que nos interesa como grupo, o incluso como sector. Y es que parece necesario concebir las cooperativas como empresa con unos objetivos, con un seguimiento en todos los planes que se concreten. En una empresa social parece muy importante tener una conciencia empresarial, es fácil caer en la dejadez ante la laxitud del concepto de propiedad que tienen los propios socios de su empresa. Por ello también parece necesario que todos los puestos de trabajo importantes deberían ser elegidos por empresas de recursos humanos que proteja en lo posible de una mala elección, que si bien en el ámbito económico privado parece más fácil de corregir, no lo es tanto en la difusa propiedad de lo social.
Frente un idealismo platónico peyorativo: más empresa en la economía social.
¿Y las ideas?
Así como Platón optaba por un dinero con referencia abstracta, podríamos señalar que quizás lo evidente del precio nos lleva a un superable modelo basado en la productividad. Se podría dar un valor abstracto al precio, idealizarlo. Si comprar es impulsar, invitar a comprar ideológicamente es trasformar el mundo desde la opción del cliente.
Vemos una tendencia desde ciertas marcas a invitar al cliente a participar de manera indirecta a través de la compra en participar en objetivos para el tercer mundo, o en empresas que invierten en obras sociales… Se debería completar el ciclo animando a comprar en conciencia, más allá de su precio. Y así un producto ofertado por una cooperativa tiene muchas sinergias pero una evidente: tiene una plusvalía más social.
Después de todo economía y sociedad llevan muchos años unidas en estas empresas y quizás sean lo mismo, a fin de cuentas Platón dividió ideas y objetos sensibles para su explicación, pero creía como nosotros que solo hay un mundo.
DEDICADO A ISIDORO ROMERO PONCE

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