LA COLUMNA DE JUAN BOT

Innovación y proximidad


En la situación económica que vivimos la atención y valoración a otros ámbitos como el cultural aparecen eclipsadas por una realidad volátil. Empero, más allá de la coyuntura, los fundamentos en los que están basadas las zonas menos dinámicas tienen un viaje a su futuro en el entorno más cercano o afín más próspero. Alcanzar otras cotas de desarrollo que permanezcan sólidas en momentos como los actuales quizás debería abordar a los ciudadanos, puesto que es ésta, su voluntad, el motor de una evolución que se ingiere en cualquier realidad. Sin embargo para que se produzca un desarrollo digno y sólido sería ventajoso conocer los entrecijos y vaivenes de los procesos innovadores, familiaraizarse con ellos, puesto que nos serviría para esperarlos, comprenderlos, aceptarlos e incluso mejorarlos. Conocer otras realidades innovadoras nos situa y nos enseña qué debemos evitar en el fenómeno innovador, que es punta de lanza y nos habla de la calidad de otro fenómeno creador de empresas como es el emprendedor que, más allá, de toda consideración teórica, es un bien que se hace visible e importante en nuestra realidad,en lo más cercano.

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Conclusiones

Es necesario un empresario más profesionalizado dispuesto a sacrificar más tiempo en la formación, y superar el predominio de su visión a corto plazo. El concepto de rentabilidad está culturalmente en nuestro entorno asociado con ‘’dinero en el bolsillo’’. Además se relaciona la productividad con rentabilidad. También se tiende a no reinvertir beneficios, con el riesgo de falta de consolidación y expansión. Y cuando se reinvierte se siguen parecidos modelos de negocio con el objetivo de aumentar el tamaño del negocio sin dedicar nada a la innovación. Se vive al día y los cambios vienen inducidos por la competencia y las exigencias del mercado. Por lo tanto es necesario planificar, con ello aparecería las apuestas a medio y largo plazo y con ellos la investigación. Habría que desterrar las ideas negativas que frenan al los empresarios puesto que al participar en la innovación se puede aprovechar con mayor intensidad los efectos de la curva de aprendizaje, como por ejemplo adquirir la localización más ventajosa o monopolística. El proceso sería: innovación, oportunidad de inversión y acumulación.
En el ámbito local no habría que desdeñar impulsar que los distintos sectores estén al tanto de las innovaciones puesto que como consecuencia de las interdependencias y complementariedad industriales, puesto que los resultados de una innovación pueden tener impacto relevante en otros sectores. Para inducir un desarrollo local endógeno sería bueno buscar interdependencias productivas, con la base de un conjunto de servicios que se ofertan con el conjunto de infraestructuras.
Pero es necesario un desencadenante que impulse la demanda tecnológica que es costosa; no solo se ha de contar con que hay una tecnología que va en dirección positiva con el desarrollo industrial; son muchas las tecnologías que no se desarrollan y que por lo tanto tienen el añadido de perdida de tiempo al económico: la demanda he de tener vigor para que sean asumibles los costes. Un desencadenante del desarrollo tecnológico puede ser la necesidad de ahorro de costes: la especialización exige un alto grado de demanda, pero antes ha de haber un desarrollo técnico en el ahorro de capital que impulse el costoso ahorro tecnológico.

En este sentido la aportación por ejemplo de un programa informático en la contabilidad, en cuanto que puede ayudar al análisis de gastos de forma exhaustiva de un proceso productivo puede verse como una oportunidad de mejora tecnológica: una parte relevante del desarrollo de una tecnología es debido a una serie de pequeñas mejoras escasamente espectaculares pero cuyos efectos acumulativos resultan relevantes. Es importante un tipo de interacción técnica que es fundamental para su propio desarrollo, éste es el aprendizaje mediante el uso, pero ello sería bueno la anotación y reflexión de todas ellas.
Para que la empresa funcione y aspire a crecer e innovar es importante también cuidar la base laboral. En este sentido podríamos destacar que sería necesario buscar del trabajador una mayor implicación y compromiso con el proyecto empresarial, ha de participar incluso en el diseño de objetivo y estrategias para evitar su pasividad frenando sus iniciativas; es muy importante que valore su propia formación. Y éste ha de ser muy importante a la hora de su selección, que debería gestionarse a través de profesionales de la contratación; estos valoran convenientemente (no de forma tan exagerada) conceptos como lealtad o responsabilidad, y priman más la formación y especialización. Se ha de respetar la delegación de funciones, el organigrama de la empresa ha de estar definido así como los canales de comunicación.
La actitud innovadora ha de predominar, la imitación de los avances pueden ser interesantes si se ejecutan con celeridad, pero esto supone un conocimiento innovador previo o paralelo al imitado, pero la necesidad, la competencia y las exigencias del mercado no han de llevar las pautas innovadoras si no se quiere caer en la decadencia económica. Quizás sea necesario en nuestro entorno fomentar desde la escuela el espíritu emprendedor como valor social positivo, fomentar empatía entre jóvenes y empresa noveles, crear por los medios de comunicación una imagen positiva del empresario destacando su valor social, así como presentar modelos exitosos de empresas locales en los foros de organizaciones empresariales e impulsar intercambios con empresarios del resto de Europa.
En definitiva, nuestra idiosincrasia parece que nos define, pero el inmovilismo sincrónico cultural debería mirar en su complementario diacrónico. Si nuestra sociedad ya ha ido cambiando, si estamos satisfechos con nuestra realidad, ésta ha de otear en otras realidades culturales y adoptar y adaptar cambios que, sin que no nos hagan sentir ‘’depaisé’’, integren mejoras. Nuestro entorno económico es una unidad donde el emprendedor y la innovación en todas sus vertientes se desarrollan en su entorno cultural y social. Se habla de una posible Europa a dos velocidades pero ya hay sociedades a múltiples velocidades en las que unas no se revelan a ser mantenidas; éstas deberían saber que sólo el dinamismo cognitivo y emprendedor regirá todos los futuros.

Juan B. Bot.

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