LA COLUMNA DE JUAN BOT

LACOLUMNADEJUANBOT[2]La consejera de Agricultura y el valor de la elipsis

Como ya se informó desde Bonares Actual, hace unos días nos visitó la consejera de agricultura  Clara Aguilera. Tras una visita a una cooperativa dio una conferencia en el teatro cine Colón. Nos ofreció un panorama de la situación de la agricultura, nos informó del presupuesto aprobado para arreglar caminos, la situación en la que está las obras para el agua de regadío y la negociación sobre coto del Fraile para ponerlo en disposición de nuestro término municipal.

Pero la conclusión de su visión sobre el futuro del campo onubense recayó sobre una idea: la unión, concepto éste que liberaría la presión comercial de los productos agrarios.

Para contrastar esta idea podríamos pensar, como alternativa a la unión de los agricultores, que la fuerza que ejercen las distribuidoras sobre las marcas se podrían aliviar con el valor añadido al producto, o bien con el impulso de un sello específico de calidad que se pudiera ofrecer incluso a otros agricultores. Pero nos encontraríamos con que en última instancia la distribución podría controlar el desarrollo del mencionado sello, así lo atestigua el sello FLO del comercio justo por ejemplo. Además no es suficiente con amparar unos productos con determinados signos, sino que este amparo puede ser únicamente una base posible para potenciar otras actuaciones de comercialización o de marketing, sobre todo las de distribución; se trata de decidir si se pueden utilizar los canales tradicionales, si se pueden comercializar a través de las grandes empresas de distribución, si necesitan canales especiales, etc.
La experiencia indica que en algunos casos las denominaciones, signos o certificaciones de calidad tienen una incidencia muy baja en los resultados. También se puede indicar que existen en algunas regiones productos con características especiales (productos típicos) que pueden ser comercializados y promovidos sin necesidad de una denominación. Por lo tanto esta opción parece  diluida de antemano.

Otra alternativa quizás sería fijar la atención de las actuaciones en la distribución, por ejemplo impulsando las cadenas Españolas en su expansión en Europa con la esperanza de que tendrían más consideración con los productos de sus compatriotas, algo parecido ocurre en cadenas de distribución conocidas que tienen por ejemplo productos hechos en Francia cuando con China tendría más margen comercial. Pero existe en este caso una baja implantación en Europa de nuestros principales exponentes en estos momentos.

Sin embargo ¿Se podría asaltar el accionariado de alguno de estos grupos? Si así fuera solo sería posible desde un grupo muy importante de presión que, este caso, podría ser un grupo productor agrícola fuerte. El nuestro.

Se podría estudiar la viabilidad de esta última propuesta pero es la consejera a quien corresponde indagar todas las posibilidades y exponer con detalle (aquellos que se puedan exponer) la estrategia a seguir, no basta lanzar una idea: la unión de todos los agricultores. Si en el arte y la lingüística la elipsis da alas al mensaje, en política es susceptible de ser interpretado de forma equívoca.

Por ejemplo algunos creen en los subproductos colectivos como los caminos entre los árboles, creaciones que mantenemos entre todos sin que nadie haya ideado. Y, desde esta premisa, la necesaria concentración de la producción se podría dar sin intervención, basta con esperar que los sucesivos vecinos colindantes cedan arruinados sus tierras. Pero es evidente que parece que esto sería un proceso largo y agónico.

Desde estas líneas creemos que sería más interesante para el sector el impulso de acuerdos entre los grandes grupos de agricultores por parte de la administración. Si el objetivo es la unión podríamos empezar por la búsqueda de alguna alianza estratégicas dentro del sector y sería quizás necesario el liderazgo de la administración, ¿no se ha impulsado con determinación la fusión entre las cajas de ahorro?

En otro sentido es de destacar que siendo un actor del P.S.O.E. no se hizo mención del oponente político, una elipsis, en este caso si, que refuerza el valor de lo expresado.

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