José María Carrasco. Presidente de Bonafru y miembro de la Junta Directiva de Freshuelva

José María Carrasco es el miembro más veterano de la Junta Directiva de Freshuelva, de la que forma parte como presidente de Bonafru y donde ejerce actualmente como tesorero desde el año 2004. Asegura que el sector de la fresa es el pilar económico de su localidad y confía en el futuro de las berries.

“Tengo claro que la fresa perfecta la tiene que elegir el ama de casa”

José María, en una plantación de Bonares.

José María Carrasco. Presidente de Bonafru y miembro de la Junta Directiva de Freshuelva

¿Qué actuaciones se están llevando a cabo desde el sector para evitar los ataques extranjeros a la fresa?


Los ataques son continuos, todos los años son repetitivos por parte de Francia, con colaboración de gente de aquí, de nuestra zona. La Junta de Andalucía ha colaborado para evitar estos ataques, está también Freshuelva, la Interprofesional de la Fresa y todas las organizaciones que han intentado evitar estos ataques.

Desde Freshuelva se han llevado a cabo diferentes actuaciones, han contratado una empresa para que nos asesore y ayude a la hora de llevar a cabo reclamaciones, de alegar cosas, que sea una única voz y no diferentes voces.

¿Qué supone la producción ecológica?

Aún hay pocas hectáreas. El problema más grave que tiene es que el rendimiento por hectáreas no lo percibe el agricultor. Una fresa plantada de forma ecológica no es lo mismo que la producción convencional.

Todavía se habla mucho de la fresa ecológica, pero la rentabilidad al agricultor no le llega.

¿Y las nuevas tecnologías?

Podemos decir que el agricultor está hoy día casi a la última, está en todo y se están modernizando las producciones a lo que actualmente hay, es decir, hay pocas cosas que se puedan innovar de momento. Por ejemplo, se está aplicando la fertilización automática o instalando instrumentos para medir las sales del suelo.

¿Cómo sería para usted la fresa perfecta?

Tengo claro que la fresa perfecta la tiene que decir el ama de casa. Esta fruta debe tener un tamaño normal, que tenga sabor, olor. El 80 por ciento de la fresa que se cría en Huelva va destinada al resto de Europa, en España se consume el 20 por ciento de la producción, por lo que su aspecto, sabor y olor deben ser los suficientes, con aguante, para que la fruta de Huelva llegue al mercado en óptimas condiciones.

¿Cuál es su labor dentro de la junta directiva?

Soy presidente de la entidad Bonafru, de Bonares, y llevo siete años siendo tesorero de Freshuelva. Como presidente de Bonafru formo parte de varios comités, como el de asuntos laborales, institucionales, del entorno de Doñana y, además, del comité de migraciones en la Subdelegación del Gobierno.

¿Qué supone la inclusión de los berries? ¿Cree usted que están en un segundo plano?

Al haber más productos el agricultor tiene menos riesgo a la hora de extender los mismos. Supone contar con más alternativas, se diversifica en otros productos y tiene menos posibilidad de fracasar. No creo que estén en un segundo plano, están ganando terreno los arándanos y la frambuesa, están cogiendo posición en el mercado. Los principales berries en que se está diversificando son el arándano y la frambuesa, pero se están haciendo actuaciones con grosellas.
Como tesorero desde 2004, ¿puede contarnos alguna anécdota, algún momento especial?

Sólo que Freshuelva funciona perfectamente, el personal de Freshuelva es perfecto. Hemos trabajado con gente responsable, no hemos tenido ni altibajos ni alegrías, ha sido un trabajo lineal y equilibrado.

¿Cómo repercute el sector en Bonares?

En la agricultura de fresa en Bonares destacan Bonafru y Frutas de Bonares (que también está asociado a Freshuelva). La fresa en esta localidad del Condado hoy en día supone el 70% de la economía del pueblo y se puede decir que el municipio depende del cultivo de la fresa.

¿Qué puede decir de la mano de obra extranjera?

Años atrás las que salvaban las campañas de fresa eran las chicas rumanas, polacas y las marroquíes. Eso hay que respetarlo, porque las fresas no las coge todo el mundo, hay que rendir. En el año 1994 un kilo de fresa le costaba al agricultor 80 céntimos, mientras que actualmente cuesta alrededor de un euro, y los gastos también han subido. También hay que decir que cada vez más locales forman parte de las plantillas.

FUENTE REVISTA FRESHUELVA Nº 12

3 comments

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  1. Anonymous

    si no lo quieres aprobar no lo apruebes pero te digo la verdad en bonares ala gewnte que busca trabajo y biene de cadizz no le dan trabajo

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