Historia de la presencia española en Cuba

Cuando Colón llegó por primera vez, Cuba estaba habitada por los siboneys y los taínos, grupos de lengua arawak. Pero no fue hasta 1512 cuando comenzó la verdadera colonización de la isla con la fundación de la ciudad de Baracoa por parte del soldado español Diego Velázquez de Cuéllar. Años después fundaría otros asentamientos, como Santiago de Cuba y La Habana.
En el camino hacia el continente, Cuba se convirtió en una excelente base para el abastecimiento de las expediciones, sobre todo con destino México y Florida.
A pesar de los frecuentes ataques de muy distinto origen por hacerse con su control, la isla prosperó económicamente durante los siglos XVI y XVII en manos españolas, aunque para ello, los colonos debieran recurrir con frecuencia al comercio ilegal con los corsarios y con las colonias vecinas, por las restricciones que imponía la metrópoli. En 1763, después del final de la guerra de los Siete Años, el gobierno español cambió su política en la isla promoviendo la colonización, la expansión del comercio y el desarrollo de la agricultura. Entre 1774 y 1817 la población se incrementó de forma considerable: pasó de 171.000 habitantes, de los cuales más de 44.000 eran esclavos, a más de 550.000. Las restricciones al comercio fueron eliminadas de manera oficial en 1817, lo que promovió aún más el avance económico y cultural. La unidad de cuenta es el Peso Cubano que administra y gestiona el Banco Español de la Isla de Cuba.
A partir de 1830 el gobierno español se vuelve cada vez más represivo de modo que las rebeliones contra él se suceden durante todo el siglo XIX. En 1844 un levantamiento de esclavos negros fue brutalmente reprimido. Entre 1848 y 1851 surgió un movimiento favorable a la anexión de la isla a Estados Unidos, que terminó con la captura y ejecución de su máximo dirigente, el general Narciso López. España rechazó varias veces las ofertas del gobierno estadounidense para comprar la isla y en 1868 el líder revolucionario Carlos Manuel de Céspedes proclama la independencia de Cuba. La consiguiente guerra de los Diez Años, muy costosa tanto para España como para Cuba, finalizó en 1878 con la firma de la paz de Zanjón, acuerdo que otorgó importantes concesiones a los cubanos. Pero no fueron suficientes. En febrero de 1895 se reanudó el movimiento independentista bajo la dirección del escritor José Martí y el general Máximo Gómez. Tres años más tarde Estados Unidos acude en ayuda de los revolucionarios provocando la guerra hispano-estadounidense.
El 10 de diciembre de 1898 se firmó el Tratado de París, que puso fin al conflicto y que significó la renuncia de España a la soberanía sobre Cuba.

Deja un comentario, Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.