HISTORIA DE HUELVA IV

DE ROMA A LOS REINOS DE TAIFAS. EL CONDADO DE NIEBLA

El desarrollo cultural de los herederos de Tartessos, en el litoral y la campiña, alcanzado por su amplio contacto con culturas del oriente mediterráneo permiten que la zona, tras la derrota de Cartago, se sume sin dificultades a un rápido proceso de romanización.

Las poblaciones de La Sierra, carentes del contacto directo con los elementos orientales encuentran dificultades de aculturación. A pesar de ello la Baeturia Céltica, minera, agrícola y ganadera entra de forma paulatina en la órbita imperial y distintas poblaciones autóctonas, al tiempo que primitivos campamentos militares, llegan a formar un mosaico romano sobre los restos de la civilización turdetana. Entre las poblaciones más importantes durante la dominación romana figuran Onoba, la actual Huelva, en el litoral y con categoría de status coloniae, llipla, hoy Niebla, que fuera status municipii, puerto fluvial sobre la estratégica calzada romana que unía el Guadalquivir con el Guadiana de la que queda como resto más importante el puente, hoy en día en uso, de la ciudad amurallada, Ostur, de difícil localización, Ipticci, posiblemente la mencionada Tejada la Vieja y Arucci, la que fuera importante ciudad de la zona serrana, Aroche.

Una primitiva resistencia a esta nueva colonización y después de un breve periodo de culturación, origina en la zona una importante fusión de culturas en todo lo que es el bajo Guadalquivir, región en la que se inserta el actual territorio de la provincia de Huelva.

No es de extrañar, entonces, que sean habituales en pequeños museos locales o en iglesias y otros lugares públicos la existencia de placas, objetos o esculturas romanas. El Museo Provincial de Huelva, muestra desde una enorme noria, procedente de la explotación minera de la época, hasta candiles, esculturas u otras muestras de la vida y el arte romano en este rincón de la Bética.

Una de las curiosidades más llamativas es la existencia de numerosas factorías de salazones (Punta Umbría, Doñana … ) que hay en las costas onubenses. En ellas se elaboraba el conocido garum, condimento o salsa del que sólo se conoce su elaboración a base de tripas de pescado azul maceradas. El garum, fabricado en la Bética, se distribuía por el Imperio y alcanzaba unos precios realmente sorprendentes.

Diluido el poder imperial, los visigodos, antiguos mercenarios de Roma avanzan sobre la región y el vacío de poder que los hispanorromanos intentaron evitar, poniéndose en manos de Bizancio provoca unas interminables luchas que se alargan durante casi todo el siglo VI. Es una auténtica guerra civil entre ambos bandos. Hasta la llegada del Islam esta situación se va a prolongar en todo el territorio de lo que es hoy provincia de Huelva.

A comienzos del s. Vlll el sur de nuestra península es ocupado muy rápidamente por los árabes. Después de la capitulación de Sevilla, una ciudad tan importante como era, y sigue siendo, los visigodos que se resistían vigorosamente al empuje islámico logran refugiarse en la localidad de Niebla. Desde la antigua Ilipla se organizan ataques con el objetivo de recuperar la ciudad hispalense, pero todos resultan infructuosos. La dominación árabe es un hecho comprobable en toda la región pero al menos, en estos territorios del suroeste peninsular se respeta la propiedad de los territorios y las prácticas religiosas de los hispanorromanos.

La importancia estratégica de Niebla en esta época es determinante en bastantes conflictos. Mientras que dura el Califato de Damasco, la ciudad es el cuartel general de las tropas sirias enviadas para sofoca las revueltas beréberes en toda la zona. Más tarde, durante el Emirato Independiente, se asientan los árabes yemeníes, más sedentarios y tan celosos de su independencia que llegan a enfrentarse a los intentos centralizadores de Abderramán I. A mediados del siglo IX, los vikingos aquitanos saquean Sevilla y se dedican a tareas de pillaje durante una buena época por el bajo Guadalquivir. Su centro de actividades y plaza fuerte no va a ser otro que la amurallada ciudad iliplense.

Además de Niebla, otro centro importante de la comarca durante dominación árabe es la actual capital provincial, Huelva. Con los reinos de Taifas y la decadencia almorávide surgen dos reinos independiente, por estos lugares, Huelva y Niebla. Esta situación persiste hasta bien entrado el siglo Xlll, cuando tropas cristianas procedentes de Castilla reconquistan el suroeste peninsular. Distintas Ordenes Militares vienen a ocupar estas tierras. En 1240 la Orden del Hospital entra en Aracena y Aroche, la de Santiago hace lo propio en lugares como Ayamonte, Alájar, en la misma década, y finalmente, en 1262 con Alfonso X el Sabio, toda la zona pasa a depender de la corona castellano-leonesa.

La Reconquista ha concluido y la Huelva bajomedieval va a sentar las bases, científicas y técnicas, de un hecho trascendente para la historia de la humanidad.

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