Entrevista a Loli Martín, bonariega y quiosquera en Huelva

Quiosquera. De siete de la mañana a diez de la noche abre su quiosco con Joaquín en La Placeta, así desde hace más de 20 años.

Así es, nació en los 60, cuando se sintonizaba en las radios de por entonces ‘Tengo el corazón contento’, de Marisol, ‘Yo soy aquel’, de Raphael o ‘Las fechas del amor’, de Karina. Sus recuerdos, sus anécdotas, sus amigos y familiares están en el centro, donde vive. Mirar al futuro no es complicado para ella, ni para su pareja, Joaquín. Ella y él llevan más de 20 años en La Plazoleta con su quiosco. En esta contraportada repasamos los años que han pasado en su quiosco. Negocio que cuenta con unos dos metros cuadrados.

 -¿No se siente encerrada, con lo pequeño que son los quioscos?

-La verdad es que sí. Hay días que sientes que estás muy agobiada, porque son muchas horas las que estás trabajando en el quiosco.

-¿Por qué dice la gente que es usted muy simpática?

-Pues no lo sé ¿La gente dice eso?

-Sí

-Si lo dicen, por algo será,

-Trabajando en un quiosco ¿Nunca ha perdido usted los nervios y ha sacado su mal carácter?

Loli Martín: “Soy simpática pero a veces tengo que sacar mi carácter, si no me comen”

-No. Bueno, la verdad es que yo intento perder los nervios lo menos posible. A veces si he perdido los nervios. Para estar detrás de un mostrador hay que tener muchísima paciencia y muchas  veces se pierde la calma.

Usted seguirá la vida de todo su barrio…

-Porque trabajo en el barrio y porque soy del barrio. Y la gente del barrio me compra y muchísima gente del barrio me conoce.

 

En Semana Santa hará usted la caja del mes

-En Semana Santa trabajamos el doble, y no ganamos tanto, no te vayas a creer. Algo más que otras semanas sí, claro, pero tienes que trabajar muchísimas horas.

Rodeada de tantas revistas y periódicos ¿Se habrá aficionado a alguna?

-A muy pocas veces, la verdad.

O sea, ¿Qué no es aficionado a ninguna revista?

-Hombre no es que no me guste, sí me gusta. Cuando hay alguna portada que me llama la atención, que sea graciosa, interesante, pues si me gusta echarle un ojo, aunque por regla general no me da tiempo a verla.

– ¿Cuántas horas está usted aquí?

-Pueden ser 12, pueden ser 14, pueden ser 16… depende

-Entonces, ¿Qué dieta lleva diariamente?

-Sí, puedo comer tranquilamente, me compagino con Joaquín. El quiosco se abre a las siete de la mañana, hasta las diez de la noche. Lo que pasa es que nosotros vivimos cerca del quiosco. Somos dos personas y nos turnamos. Yo voy a mi casa a comer  y luego vuelvo. Nos turnamos y así descansamos un poco, y luego yo vengo más tarde. Si fuera una persona sola no podría trabajar aquí, con dos personas sí.

Con tantas horas de trabajo tiene que tener la casa abandonada…

-No hombre, a veces tengo ayuda, mi suegra es una persona que me ayuda mucho y siempre nos echa una mano. Además, Joaquín y yo nos compaginamos y así tengo algo de tiempo también.

¿Qué días descansa una quiosquera?.

– Tres días al año. El día de navidad, el día de año nuevo y el Sábado Santo.

-Es decir, que no se ha ido de viaje en años…

-He viajado también, aunque hace tiempo que no me pego un viaje. Hemos dejado a algunos familiares con el negocio y hemos disfrutado de unos días.

-¿Y cómo se plantea el futuro?

-Sí me toca la primitiva o la bonoloto, bueno, lo que sea, que me toque algo, no trabajo más, eso lo tengo más claro que el agua. Mientras habrá que seguir. Como están las cosas tampoco podemos tirar cohetes, ni yo ni nadie. Ahora está todo el mundo pegándose guantadas por un puesto. Tengo que darle gracias a dios que tengo un puesto de trabajo. Que sigo amarrada, pues sí, pero trabajo en lo mío, nadie me obliga, es distinto.

¿Y cuál es la filosofía de trabajo de una quiosquera?

-Esto es trabajo, trabajo, trabajo…te lo digo yo y te lo va a decir cualquier quiosquero. Te cansas, por el trabajo que tienes, bueno, ya no es tanto el trabajo como las horas que tienes que estar. Tu no puedes ir tranquilamente a un sitio de compra.

¿Pero le gustará su trabajo?

-A mi me gusta, pero a Joaquín le gusta mucho más.

-Con tantos años de experiencia, y además teniendo su negocio en el centro, tiene que tener muchísimas anécdotas….

-Muchas veces he tenido que salir corriendo detrás de yonquis , pero por regla general no suele pasar eso ya. Además que he  salido corriendo detrás de ellos sin ningún miedo. Hay que tener carácter, y lo tengo, aunque no lo parezca. Soy simpática con todo el mundo pero a la hora de saltar, salto. La persona que esté aquí detrás no puede tener un carácter flojo, porque entonces te comen.

-¿Pero su negocio es un quiosco o es un bazar asiático?

-(Risas) Muchas veces se me han caído cosas dentro de la tienda, porque tengo de todo. Pero eso sí, siempre te van a pedir lo que nunca tienes. Los quioscos nuestros ya no son quioscos, los quiosqueros estamos ya como locos, te mandan de todo, tazos, platos, zapatillas, bolsos… tengo que ser contorsionista aquí dentro de la cantidad de cosas que nos mandan.

-¿Qué es lo que tiene de particular su quiosco?

-Pues su jefe y su jefa (risas).

 

FUENTE : EL PERIÓDICO DE HUELVA

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