El club de Malasmadres

miss manolos

“En un kiosco Lucía cogió una revista de Los Lunnies  y la levantó mientras le gritaba a su madre: ¡Mámá! ¿Has cobrado ya?”. Lucía, 6 años. Frases célebres de niños. El Hormiguero.

Estas frases son un tributo a la pureza, espontaneidad, naturalidad y profunda sabiduría de nuestros hijos. Y este club es el punto de encuentro ideal para las madres de esos niños. Para mi ha sido un maravilloso descubrimiento. Es un club en el que lo primordial es reírse, compartir los intentos fallidos de ser madres perfectas y gritar al mundo lo malasmadres que somos.

Después de haberme leído cada post no sabía si llamar a mi terapeuta y decirle: Roberto, estoy curada, ya sé quien soy!!, o echarme a llorar ante tamaño descubrimiento… porque sí amigas, soy una malamadre.

Antes no entendía las razones que me llevaban a reptar hacia la puerta hasta desaparecer, cuando en alguna reunión del cole o de la guarde pedían alguna madre voluntaria para leer cuentos, hacer teatrillos y demás.

Qué se me pasaba por la cabeza cuando en alguna festividad, tipo Semana Santa, para no ir más lejos, te piden los profesores dulces típicos de la época y ves desfilar a las madres, las perfectas  claro, delante de ti con los tupper llenos de dulces caseros recién hechos y yo con mi bandeja de supermercado recién comprada.

malasmadres2Y en esas mañanas, la mayoría, en la que apuras los minutos en la cama de tal forma que acabas haciéndolo todo corriendo, te colocas ropa cómoda, las gafas “pantallatotal”, y que no llegamos!. Y de pronto te cruzas, como con un halo espiritual y a cámara lenta, a unas madres perfectamente vestidas, maquilladas y aseadas que te miran de reojo porque se te está cayendo la pinza del pelo. Todas recién salidas de la Madrid Fashion Week, y sólo puedo pensar, a qué hora se han levantado por Dios!, me hacen sentir tan pequeña que casi me podrían pisar con sus tacones.

Eso sí, los días que me siento valiente, me llevo a mis niñas de compras, perfectamente vestidas, aseadas, tan educaditas y prudentes, pura delicia! Ya sabréis lo que supone meterte en un probador con un carrito, dos niñas, patinete, y servidora. Después del tercer intento fallido de probarme unos pantalones que eran de mi talla hace 10 años, el calor de los focos, claustrofobia… Mientras una hace la croqueta por todo el suelo de la zona de probadores, la otra, cual tramoyista, abre de par en par las  cortinas dejándote al descubierto en ropa interior. En ese momento es como si viviera una secuencia de Ally Mcbeal y me veo estrellando las cabezas de ambas, una contra la otra. Pero no, la gente mira, y yo sonrio y le digo, nenita esto no se abre. Acalorada, frustrada y enfandada con el mundo, abondono el Emporio de Amancio rumbo a un parque pensando que si por lo menos hubiese llevado bragas y sujetador a juego…

Pero lo que realmente me llevó a visitar a un terapeuta es el síndrome de Jekyll & Hyde. Así lo he bautizado yo claro. No me había pasado nunca, pero desde hace unos años cuando llegan las ocho y media, casi nueve de la noche, coincidiendo siempre con la hora del baño y la cena, se me cambia el tono de voz y el brillo de los ojos. A mis hijas les da miedo mirarme y gritan, quiero que vuelva mi mamá!!!. Pero es acostarlas y me siento divina, curioso síndrome.

Y es en uno de estas sesiones postsíndrome que encontré este club, ellas parten de la base que quieres lo mejor para ellos, que estos  pequeños han venido al mundo para que nos llenen de realidad, pero que te dan un beso, un abrazo o te dicen te quiero  y te transportan a la tercera dimensión. Es un club para liberarte de complejos, reírnos de nosotras mismas, reconocer que no llegamos a todo, que todas tiramos de comida basura cuando la tarde se tuerce y no llegas a hora para la cena, y que les dejamos que saquen todo lo que hay en un cajón para poder hacer algunas de las mil cosas que tenemos por terminar. Aquí os dejo como reza su Manifesto:

Detrás de toda malamadre hay un buenpadre, que cocina mal pero lo intenta, que no combina colores y que  es sordo como una tapia por las noches.

Detrás de toda malamadre hay una buenaabuela que lo critica todo, pero con amor.

Detrás de cada malamadre hay una buenahija o buenhijo o dos o tres (si estás loca), que tiene pilas inagotables,  come y duerme cuando quiere y manda sobre todas las cosas…

Pero, sobre todo, detrás de toda malamadre hay una sociedad que te mira de reojo porque “no cumples las normas”, tienes metas en la vida y planes en los que no entran tus hijos.

Una vez llegados a este punto y sentirme una mujer nueva, quería deciros que ante todo soy madre, y que esa palabra ya lleva implícita valores tales como el sacrificio, el compromiso, el buen hacer, la protección, el miedo, el esfuerzo, que sólo cuando eres madre descubres. No trato de juzgar a nadie, todas cometemos errores en favor de la decisión tomada hace un tiempo de ser madres. Este es un club formado por mujeres reales que quieren gritarle al mundo que siguen siendo mujeres, que nos duchamos en segundos, nos adecentemos como podemos, atiendes a tus hijos lo mejor que puedes, llegas estresada la final del día, y sientes que necesitas años de descanso. Y cuando tu nivel de exigencia perfecta se pone tan alto acabas cometiendo errores de los que te lleva a ser una malamadre, pero de las buenas ;)

Sólo me queda entonar el grito de guerra:

¿Qué sómos? ¡¡Malasmadres!!

¿Qué queremos? ¡¡Fiestaaaaaaa!!

Pronto más

Feliz día de la madre a todas!!

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