Economía, Bonares, competición y gloria.

LACOLUMNADEJUANBOT[2]En estos días hemos podido ver en la plaza de España de nuestra localidad unos carteles con  distintos deportista para anunciar nuestra Gala del deporte; como acto publicitario es interesante ver ciudadanos reconocidos por todos en un anuncio de éste acto. Pero quizás una promoción similar podría tener una utilidad social que dicta la misma teoría del marketing: favorecer el intercambio entre dos partes para que ambas resulten beneficiadas. Veamos.
Si antes hablamos de una ética sintomática con una recuperación de valores en base un trasfondo psicológico, podríamos cambiar a bases sociológicas para una economía sintomática. La economía no pudo predecir la actual crisis por lo que debería quedar como un médico problemas actuales y aconsejar algunas pautas para resistir cualquier desajuste. Quizás, más allá de cualquier teoría general, una praxis individual que no desatienda al colectivo podría reportarnos beneficios.

Más en concreto se podría afirmar que algo que se ha aprendido de esta crisis es que hay flujos económicos que están en manos globales y que estos necesitan ser regulados por instancias supranacionales. Más allá de favoritos al novel de economía y asesores del Fondo monetario mundial que creen inevitable una nueva crisis ligada a la condición humana, deberíamos tener una actitud más constructiva ligada a una reflexión de nuestra idiosincrasia. Por lo pronto el nivel de endeudamiento y la toma de riesgos especulativos en la compra de viviendas por parte de parte de particulares parece que merece alguna medida que podría aventurar cualquier profano. La educación económica en los colegios, una mayor proximidad de asesores económicos a la población y un mayor impulso y presencia de las asociaciones de usuarios de banca podrían ser unas primeras medidas. Pero más centrado en la actitud de los bancos antes y después de la crisis se podrían haber censurado anuncios en los medios que ahora intentan captar el ahorro, liquidez que si circulara sería muy bienvenido por ejemplo por todo el comercio; no es necesario recordar el impulso que antes dieron estos mismos actores financieros al resto de la población a los niveles de crédito particular. Por el contrario quizás podría haber una mayor presencia en los medios de conceptos económicos y prácticas saludables pero no solo beneficiosos para el individuo sino para la colectividad.
Lo económico no es solo plusvalías individuales, por ejemplo, no sería quizás desdeñable los efectos de la compra masiva simbólica por parte de ciudadanos españoles de bonos de nuestra propia deuda aunque solo sea por la señal de unidad y de coraje que emanase de esta acción. Señal para los especuladores que ven nuestra deuda un objetivo, señal de que somos un grupo que actuamos con responsabilidad más allá de nuestros gobernantes.
Pero en un ámbito más cercano hay agentes que quizás merezcan una atención especial en tiempos de crisis. La iniciativa empresarial debe ser impulsada desde los medios con campañas informativas constantes; si otras como las de la D.G.T. consiguen poco a poco transformar nuestra visión de la carretera, ¿Por qué no implantar conceptos económicos saludables en la población? ¿Por qué no impulsar la idea de las empresas, emprendedores y trabajadores ejemplarizantes?
Como ya apuntamos al comienzo nos resulta loable el gesto de la exposición heroica de algunos vecinos de Bonares en sus distintos disciplinas deportivas para la Gala del deporte, y esto se podría ampliar con un interés de difundir un mensaje que la promoción persigue con el marketing social. En un marco competitivo como el comercial, el reconocimiento local de nuestros mejores activos debería ser una obligación de nuestro colectivo si pretende trascender de cualquier situación, e incluso sería un elemento vertebrador puesto que un desarrollo local duradero se estaría gestando desde el reconocimiento interno, no desde la ostentación ni desde expertos ajenos a nuestra realidad, ajenos a lo que cada empresa, emprendedor o trabajador está apartando realmente a nuestro entorno. Y este reconocimiento necesita de los medios locales para su exposición y para su memoria, memoria a la que su honra impulsará la gloria, la gloria mayor de todas: el reconocimiento más cercano.

3 comments

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  1. Anonymous

    "el reconocimiento local de nuestros mejores activos debería ser una obligación de nuestro colectivo".
    Esto se hace en actividades o disciplinas no trascendentes, deportes, música, arte en general.
    Por desgracia en este pueblo la envidia es muy persistente y si al vecino le va bien empresarialmente, económicamente, lo tachamos de "muerto de hambre jarto de pan", "nuevos terratenientes", y lindezas por el estilo.
    No nos gusta que al vecino le vaya bien, más que nada porque nos tendríamos que ver obligados a compararnos diariamente: "mira que coche se ha comprado ahora el hijo de puta", "ahora una casa en la playa", "joder, de vacaciones a las Seychelles".
    Es una utopía tu reflexión, Juan, créeme.

  2. Anonymous

    ¿Sábes cuánto ha costado este reconocimiento con macrocarteles y gala incluida? Pues una cifra bastante grande, para el beneficio de unos cuantos. Y el interés común, ¿dónde queda?

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