Arboreto de «El Villar» de Bonares, un lugar para relajarse y disfrutar de la naturaleza

Arboreto de «El Villar». Bonares (Huelva)

El Arboreto de El Villar es un Arboretum primordialmente de Eucalyptus de unas 75 hectáreas que se encuentra en el término de Bonares. La singularidad del Arboreto El Villar estriba en que constituye una de las curiosidades botánicas más interesantes y desconocidas de la provincia y de España, donde se puede encontrar una Fauna interesante, que incluye al Lince ibérico (Lynx pardinus) o al Águila Imperial Ibérica (Aguila adalberti).

Historia:
Este Arboreto fue organizado por D. Gaspar de la Lama en 1955, y estuvo en funcionamiento hasta 1970.
Llegó a contar con casi 80 parcelas, que reunían diferentes especies de eucaliptos, con el objeto de experimentar e investigar la posible utilidad de algunos árboles, de rápido crecimiento, con fines madereros, industriales (celulosa de papel), desecación de lagunas y colateralmente, ornamentales, en el plan de un plan forestal surgido ante la falta de materias primas pasada la guerra civil española.
El Arboreto de El Villar se complementaba, en su origen, con otros tres centros de análogas características: Acebuche, los Cabezudos y del Loro. Hoy se encuentran prácticamente desaparecidos por lo que, a éste del Villar, se le puede considerar un valioso recurso histórico y botánico, y una de las más completas colecciones de eucaliptos de Europa.

Este Arboreto cuenta con casi 90 especies diferentes del género Eucalyptus, familia Myrtaceae. Las puedes conocer a través del sendero señalizado propuesto que, con una longitud aproximada de 6 kms, recorre el conjunto de parcelas señalizadas.
Situado en la zona suroeste del término de Bonares, a unos 10 kilómetros del núcleo urbano y atravesado por el arroyo Palomeras, se llega por el camino de barro «Las Playeras» o bien, si se viene de Rociana, por el carril de La Vaqueriza. Se encuentra en las cercanías del Parque nacional de Doñana.
En el año 2000 se acometieron las obras de acondicionamiento como arboreto, de este terreno de repoblación forestal de la década de 1950.

Herbario Digital de Eucalyptus:

El actual Herbario “MAIA” procede de las colecciones del antiguo Instituto Forestal de Investigaciones y Experiencias, constituidas esencialmente por muestras de plantas leñosas de la flora española o cultivadas en España. Entre estas últimas es notable la colección que se presenta, dedicada al género Eucalyptus, que contiene 390 pliegos de 126 taxa específicos de este género cultivados en España; incluye algunos ejemplares asignados a los géneros afines Corymbia, Angophora y Symphyomyrtus, considerados por muchos autores como subgéneros de Eucalyptus.
    
Eucalyptus macrocarpa

La colección, iniciada hacia 1920, se incrementó especialmente a partir de los viajes para los que fue comisionado el Ingeniero de Montes Manuel Martín Bolaños para visitar en 1924 las plantaciones existentes entonces en el Sur de España y, pocos años después, las de varios países mediterráneos; su asistencia en 1952 al Congreso Internacional sobre Eucalyptus celebrado en Australia, le permitió además conocer las poblaciones naturales de muchas de las especies de este género y establecer relaciones con los principales expertos y centros de información. Fruto de ese viaje fue, además, una rica colección de semillas contrastadas de 200 especies, que fueron distribuidas a diversas instituciones, viveros y arboretos, entre otros al Centro Forestal de Lourizán (Pontevedra), a la Jefatura Regional de Patrimonio Forestal del Estado en Andalucía occidental (Sevilla), al Servicio de Explotación y Mejora de las zonas áridas del SE Español y al Centro de Investigaciones y Experiencias Forestales de Larache, en la zona de Protectorado Español de Marruecos.
La gran mayoría de las muestras presentadas en esta colección fueron recolectadas y estudiadas por dicho ingeniero entre 1922 y 1966; a él hay que atribuir también los 68 pliegos etiquetados sin fecha ni nombre de colector explícitos, procedentes del arboreto de El Villar (Huelva). Del resto de las muestras, las más antiguas se deben a D. Gil y a E. Caro, recogidas en el arboreto de Gaucín (Málaga). J. Duclós aportó las obtenidas en su finca de Sierra Cabello (Huelva), cuyo gran interés mereció una importante publicación de Martín Bolaños. Con este autor herborizaron A. Rodríguez y A. Zuloaga, especialmente en Gaucín (Málaga) y Guadacorte (Cádiz). F. Martínez Mata, J. Elorrieta y J. Echevarría recogieron muestras en la estación de Lanjarón (Granada); las enviadas por Ruiz de la Torre desde Larache corresponden a plantas de vivero obtenidas a partir de las semillas traídas de Australia por Martín Bolaños. Dos muestras de Argelia se deben a R. Maire. Algunas muestras de Madrid, Guadalajara y Guardamar fueron herborizadas por J. Ruiz del Castillo. Otras aportaciones se deben, en fin, a M. Prats y R. Benito (Galicia), L. Bustamante (Cantabria) y J. de Arana (Baleares).
A la jubilación en 1966 de Martín Bolaños, jefe hasta entonces de la sección de Botánica, sucedieron varios hechos que paralizaron la actividad en el herbario e hicieron difícil su atención, como fueron sucesivamente: la supresión de la sección, el fin del IFIE y la trasferencia parcial a la Comunidad de Madrid. Junto a estos hechos, la influencia de cierto tipo de ecologismo alentó en esos años una mentalidad que contribuyó al abandono de los estudios sobre Eucalyptus. El rescate, reagrupación y ordenación de la colección, lejos ya de sus creadores, se hicieron difíciles y en muchos casos problemáticos; no obstante fue conservada, ordenada y, finalmente, informatizada.  Euclayptus ficifolia

Actualmente la colección se custodia en las instalaciones del INIA. Los pliegos presentan los datos originales, incluyendo en muchos casos etiquetas de campo con notas y observaciones de interés. En las décadas de los 40 y 50 del pasado siglo se procedió a la protección contra plagas mediante la inmersión de los pliegos en sublimado corrosivo, como consta en la etiqueta con el signo y leyenda de “envenenado”; esta práctica se abandonó más tarde, principalmente por la toxicidad del producto; por otra parte la actual disposición de los pliegos en cajas estancas, y éstas en armarios metálicos, reducen mucho los riesgos de ataques y simplifican los tratamientos preventivos. Se ha respetado la taxonomía utilizada por los recolectores en cada momento, lo que en algún caso puede dar lugar a más de una entrada para una misma especie, debido a la utilización de unos u otros sinónimos. Los pliegos contienen en algunos casos fragmentos de corteza del pie herborizado, frutos y, con frecuencia, sobres con semillas, si bien éstas – de tamaño diminuto en el género – no son visibles en la digitalización efectuada. La ampliación de la imagen permite distinguir en casi todos los casos muchos de los elementos útiles o necesarios para la identificación: tipos y tamaños de hojas, nerviaciones, disposición de las yemas florales, forma de cálices y opérculos, frutos con sus valvas y disco, etc. Se ha añadido a cada pliego una escala milimétrica de referencia, para la comparación de magnitudes.
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